jueves, 11 de octubre de 2012

Rutas felices y rutas infelices

Cuando se vive en una ciudad inmensa y cosmopólita como Londres, una de las ventajas es que al haber tanta gente, nos ignoramos mutuamente y da igual como vistas que la gente no te va a mirar.

Pero a la misma vez, al haber tanta gente para cualquier cosa, se corre el riesgo de dejarse convertir en un autómata. Ir a los mismos sitios, hacer las mismas cosas, meterse en una rutina de lugares, encuentros, escaleras, barreras que se abren y cierran, colas para cualquier cosa...

En el metro, sobre todo, esa sensación de "robots humanos" aumenta. Lo curioso es que cuando hay cambios de ruta o hay una salida que está colapsada de gente, les ves cabrearse, refunfuñar, pero como están tan "automatizados", no se plantean otra solución. Se quedan mirando las puertas cerradas o los carteles , esperando que la solución venga sola o que mágicamente les dejen pasar.


Mapa del metro de Londres

Os pongo un ejemplo de cuando fueron las Olimpiadas. Trabajo en el centro de Londres y vivo en el este, cerca del Parque Olímpico. Cuando salía de trabajar e iba a mi plataforma dirección al este  los vagones venían repletos de gente, puesto que eran las horas clave en las que la gente se dirigía a ver los evento deportivos.

Tenía varias opciones lógicas, que eran las que hacía todo el mundo en mi situación: esperar al siguiente,( o al siguiente,o infinitamente), hasta que encontrara uno con hueco para mí; ir en autobús , con lo cual tardaría casi 2 horas, con suerte; caminar a otra estación la cual iba a estar igual de colapsada...

¿Y cual escogí?Ninguna. Me cambiaba de plataforma, iba dirección oeste dos paradas, donde ya no habia nadie esperando, y me sentaba tan ricamente en mi vagón, cómoda y tranquila.¿Tiempo extra de viaje? A lo sumo 15 minutos.Llegaba a casa relajada, sin cabreos, sin náuseas ni empujones.


Lo mejor de todo es contarlo y que nadie se lo planteara ."Qué ingeniosa", me dicen.

Siempre hay diferentes rutas hacia un mismo destino. Lo importante no es elegir la más rápida, la más bonita o la más segura, sino la que veamos que nos hará más felices o, como en el caso que os he descrito, menos infelices.

¿Hubo alguna vez que os pasó algo parecido, de tomar una ruta diferente que os ha hecho más felices?



5 comentarios:

Tequila Limón y Sal dijo...

Van automatizados, sin pensar... como las ovejas.
Besos!!

Pipah dijo...

La mía la sabes. Podía haberme quedado en Barcelona con un trabajo fijo y decidí dejarlo y comprarme un billete a Londres ;)

Mar dijo...

Pues tuviste una buena idea, ya lo creo. Es un agobio esto del transporte urbano, ojalá que pudiera desacerme de los atascos del bus en hora punta! besos.

Tamara dijo...

Tienes un reto en acompáñame, ¿Te atreves a saber de qué se trata? Un besazo.

http://podemos-juntos.blogspot.com.es/2012/10/reto-de-halloween.html

EldanY dalmaden dijo...

Doy fe de que es un reto muy interesante.
Un abrazo.